
Por Felipe Lecannelier Acevedo
Psicólogo Clínico
Director del Centro de Estudios Evolutivos e Intervención en el Niño (CEEIN), Universidad del Desarrollo
Las pataletas (y la forma de manejarlas) suelen ser una de las principales quejas que los padres reportan respecto de la conducta de sus hijos/as, especialmente durante los primeros seis años de vida. En general, una pataleta es entendida como una reacción descontrolada y no planificada de rabia y frustración que se expresa a través de una serie de conductas que pueden ir desde llorar, gritar, tirarse al suelo, hasta pegar, morder, y golpear/se. Evidentemente, mientras más descontrolada y extrema es la reacción del niño/a, más indicadora es de algún tipo de dificultad temperamental, emocional, familiar, genética, y/o contextual.
Todos los seres humanos (niños y adultos) suelen hacer pataletas, lo que varía es la intensidad, duración y tipo de conducta que se realiza para expresar la rabia y frustración. Estudios específicos sobre la duración e intensidad de la pataleta han mostrado que ésta conducta tiene su pick de intensidad entre los 1 y 4 años, en donde alrededor del 80% de los niños suelen acudir a este tipo de reacciones en momentos de stress, rabia y frustración. A pesar de que muchas veces se atribuye a la pataleta una intención de manipulación por parte del niño/a, esta reacción suele expresar una necesidad no cumplida (sea una necesidad física, emocional, social, etc.). Es decir, los niños hacen pataletas como una forma de expresar su rabia y stress producto de no haber obtenido lo que desean conseguir y no necesariamente como intentos de manipulación hacia los padres.
¿Cómo se manejan las pataletas?
Históricamente, el consejo práctico que los profesionales han dado se relaciona a ignorar la pataleta, no hacer caso a las peticiones del niño/a, y/o dejarlo en un lugar alejado hasta que se calme (por ejemplo, cuando se envía al niño a su habitación). Es decir, lo que se conoce como la técnica del Time-Out (Tiempo-Fuera). Sin embargo, últimos estudios provenientes de las investigaciones sobre la calidad del apego entre padres e hijos y del desarrollo de habilidades socio-emocionales en los infantes (lo que se conoce como Aprendizaje Socio-emocional) han demostrado que este tipo de técnicas provoca una serie de efectos negativos a corto y largo plazo, tanto en los niños, como en la relación con los padres. En primer lugar, se ha demostrado que cuando se les hace Tiempo-Fuera (no solo en el contexto de la crianza, sino también en la educación preescolar y escolar) ellos reportan sentirse con más rabia, más frustración e ignorados por sus padres (o profesores). Algunos mencionan sentirse tristes y rechazados y no confiar en la disponibilidad y ayuda del adulto cuando se sienten mal.
En segundo lugar, los niños/as que son sometidos a esta técnica como práctica disciplinaria cotidiana para manejar eventos estresantes, evidencian a largo plazo mayores índices de agresividad, mala conducta, desorden, y oposicionismo, ya no solo con sus padres sino con otros adultos. Es decir, que en este sentido, el Tiempo-Fuera puede parecer que tiene efectos positivos a corto plazo (ya que el niño parece calmarse) pero a largo plazo genera un clima conflictivo y hostil entre el niño y sus padres. Por último, los estudios sobre prácticas positivas de crianza han mostrado que la técnica del Tiempo-Fuera NO enseña nada positivo al niño/a sobre su propia conducta y reacciones y la de los otros (es decir, no enseña nada sobre valores e inteligencia emocional). Más bien lo que hace es imponer una disciplina sobre la base de enseñar un poder autoritario que se debe acatar, pero sin que el niño pueda comprender el qué, cómo y porqué de su conducta descontrolada. Más aún, esta técnica suele dar una información emocional contradictoria al niño, donde se le impone que trate de calmarse por sí mismo y en soledad, cuando la pataleta es justamente una expresión de que él no tiene la habilidad para hacer eso.
¿Cuál sería entonces un manejo apropiado de las pataletas?
Más que Tiempo-Fuera, el mejor manejo sería un Tiempo-Adentro (Time-In). El Tiempo-Adentro implica que, más que alejarse del niño y dejarlo solo, hay que quedarse con él/ella utilizando una serie de estrategias para que se calme. Esta estrategia tiene el fin último de comunicar al niño/a que los padres son seres protectores y contenedores en momentos difíciles (aspecto vital en toda estrategia sana de crianza). Más específicamente, algunas acciones concretas a realizar son:
1) Nunca descontrolarse en esos momentos (no gritarle, pegarle, decir malas palabras, o inferir malas intenciones).
2) Ponerse a la altura visual del niño/a: esto permite que él sienta menos estrés y poder autoritario de parte de los padres y pueda calmarse fácilmente.
3) Siempre trate de poner en palabras o comentar en frases breves y simples lo que está ocurriendo afectivamente en el niño (por ejemplo, “yo sé que te da rabia porque no quieres acostarte, pero tienes que dormirte porque ya es tarde”). Esto ayuda a que el niño aprenda en futuras ocasiones a comprender y verbalizar estas reacciones de descontrol.
4) Desviar la atención con algo agradable para el infante: es decir, mostrarle una alternativa que le guste (por ejemplo, ofrecer leer un cuento en vez de comer un helado a las 9 de la noche). Esto no solo calma al niño, sino que le enseña formas para calmarse en el futuro.
5) No tratar de enseñar temas de disciplina en el momento de la pataleta, ya que cuando uno se encuentra en estados afectivos negativos no comprende razones ni consecuencias (por ejemplo, “si te portas mal, no podrás salir mañana”), sino mas bien esperar a que esté más calmado y mostrarle que su conducta no es apropiada (obviamente, sin descalificarlo, culparlo, y/o ridiculizarlo).
En el fondo, el Tiempo-Adentro (a diferencia del Tiempo-Afuera) lo que hace es tratar de contener y enseñar al niño/a sobre su reacción, más que provocarle mas malestar y establecer una autoridad basada en el poder innecesario con el/ella.
De mi experiencia, existen padres que asumen muy bien el Tiempo-Adentro ya que se dan cuenta que las otras estrategias suelen ser muy estresantes para los niños/as. Pero también existen padres que consideran que este tipo de crianza les quita poder y autoridad (como que la crianza con los hijos se basara en una relación asimétrica de acatamiento del poder), y otros padres consideran que ese tipo de estrategias no son muy ideales ya que toman demasiado tiempo y paciencia (pero los niños no tienen la culpa que sus padres no tengan tiempo).
En conclusión, cualquier estrategia de crianza que provoque más estrés y malestar en el niño/a es una estrategia que va a tener efectos negativos a largo plazo. En el caso de las pataletas, un consejo que se puede dar a los padres, madres y adultos, es que piensen durante un momento cómo se sentirían si tratarán de expresarle a alguien que se sienten enojados, frustrados, tristes y esa otra persona NO los tomara en cuenta y los obligara a aguantar solos esa reacción emocional.
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hola tengo un niño de casi 3años y tengo un problema, vivimos con mi madre ellas esmuy consentidora con e,l pero creo que esto me perjudica, entiendo que es el unico nieto y por eso esta situacion. bueno, el caso es que cuando el niño hace una pataleta ella siempre lo consiente y lo lleva lejos de mi, me hace sentir culpable, y el por supuesto se emoja con migo. me siento muy mal por que pasado la rabieta no mehabla y se pone muy distante. no se cono manejar esto alguen podria ayudarme.
buenas tardes soy de colombia estoy muy pero muy triste porq no se que hacer con el comportamiento de mi hijo, ha llegado al punto de pegarme el solo tiene 4 años. He implementado todo caso de castigo e incluso lo he metido al baño para que se le pase su rabia, pero es imposible... por favor ayudemen estoy desconsertada con el comportamiento de el a tan pequeña edad llegue al punto de llorar porq la tristeza que tengo es muy grande.
de ante mano muchas pero muchas gracias
Es muy dificil enfrentarse a las rabietas de los hijos, hay niños que son bastante tranquilos y otros que tienen un caracter muy fuerte y que toman más tiempo en tolerar las frustraciones, aceptar los "no" que irremediablemente tenemos que decirles en ocasiones. Podemos tener el impulso de devolverles el golpe, o como en tu caso meterlos al agua, pero no son las formas adecuadas, quizás son efectivas pero no son las que debieras usar, creo que aplicar violencia física no es modo de enseñarle a no ser agresivo sino todo lo contrario.
Entiendo tu impotencia, a veces sentimos que nada resulta y nos preguntamos si lo estamos haciendo bien, si darle tanto amor y comprensión no estará volviéndolos mal criados (es lo que muchas personas argumentan y nos hacen creer), pero piensa que esta etapa que te parece interminable no durará para siempre, va a llegar un momento en que tu hijo va a crecer, va a entender mejor las cosas, neurológicamente estará más preparado para desarrollar la empatía, tendrá cada vez más la capacidad de ponerse en el lugar de la otra persona.
Intenta darle mucho amor, y cuando le de una pataleta trata de no perder el control, pues eres tú quien debe inspirarle control y tranquilidad, eres el ejemplo que le irá enseñando, no es fácil ni rápido, es un proceso que toma tiempo, y en parte es un proceso de crecimiento para ti también, las mamás debemos desarrollar la paciencia en su máximo nivel.
Cada niño tiene su forma particular para que se les pase más rápido la rabia, mi hija por ejemplo prefiere casi siempre quedarse sola un rato tirada en el piso, pues si me quedo a su lado le da mucha rabia y para llamar mi atención comienza a lanzar las cosas que encuentra en su camino, a cualquier parte o dirigidas hacia mi, y luego me mira para ver mi reacción, o me da manotazos, etc. Me ha costado mucho encontra la forma de tranquilizarme y saber qué hacer, primero tuve que entender que las cosas no siempre se desarrolan de la misma forma, cada situación varía .... si estamos en casa a veces reacciono y le digo en voz alta "a mamá no se le pega" y me voy molesta, ella pareciera entender que lo que hizo esta mal y se queda tirada en el piso como pensando, después de unos minutos vuelve cariñosa y quiere que la abrace. Otras veces cuando estoy demasiado ofuscada, es super importante recibir el apoyo de otras personas como el papá o algun familiar que inesperadamente y para mi asombro logran calmarla. Me he dado cuenta que aveces cuando mi hija se siente frustrada por algo que no le resulta se enoja conmigo como si yo tuviese la culpa , aun está muy compenetrada conmigo y su independencia se va dando muy gradualmente.
Es importante darse cuenta como mamá como podemos evitar la pataleta antes que se desarrollen, eso evitará malos momentos para ambas, aunque porsupuesto hay ocasiones en que la rabieta es irremediable, por ejemplo cuando con mi hija vamos por la calle ella no quiere cruzar la calle de la mano y eso la enoja mucho, pero eso es algo en lo que no puedo tranzar asi que sabiendo que ocasionará una rabieta no me queda más alternativa que tomarla en brazos y cruzarle la calle, ella se resiste mucho porsupuetso pues lo que más la ofusca es que le impongan algo que ella no quiere hacer.....
En fin, mucha paciencia, ya pasará. Ánimo.
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Pachi Vargas
Mil gracias.
Muy buen articulo, mis hijas son muy propensas a las pataletas y muchas veces intenté encerrarlas en su pieza a que gritara, me parecia inhumano y se me partía el corazon, simplemente no podía. Creo que mas que nada por instinto pense en que le pasa a mi niña para que este tan mal, supuse que tendría pena y que encerrandola solo le agrandaba su pena, descubrí que abrazandola aunque ella no quisiera tenía mejores resultados, abrazarla y besarla aun a riesgo de recibir un manotazo o una patada de vuelta, susurrarle que le amaba y que estaba ahi para cuidarla hizo que los episodios disminuyeran, creo que lo mas importante para los niños es sentir el amor o cuidado de sus padres, yo creci bajo la sombra de un padre mandon y enojon y hoy se me hace alguien lejano, no quiero eso para mis niños.
Muchas gracias Paola por compartir tu experiencia. Yo creo que en general las mamás tenemos la intuicion de qué hacer para acompañar a nuestros hijos durante su proceso de crecimientoy desarrollo, y ayudarlos a regular sus emociones. Pero muchas veces los estilos de crianza de nuestros padres, nuestra experiencia, la información que hay en los medios o los comentarios de las personas que nos rodean nos inhiben o nos hacen dudar. Me alegro que este texto te haya ayudado a confirmar tu intuición.
Al leer el artículo, comprendí que a veces, por un afán controlador o para disminuir en algo la angustia que genera los desafíos de la crianza, me olvido que frente a mi no tengo a un paciente, ni a un niño que deba calzar con una teoría o técnica psicológica, sino que tengo a mi hijo. Ante una de sus primeras pataletas, instintivamente hice un Tiempo-Dentro, y lo acompañé hasta que logró calmarse pasado 40 minutos, mientras lo abrazaba le decía que lo había hecho bien porque se había calmado. Pero días después recodé las técnicas aprendidas en la escuela de Psicología (Tiempo-Fuera), y decidí aplicarlas. Pues bien, dan resultado, pero la sensación de que algo no estaba bien persistía. Creo que las nuevas formas de enfrentar la crianza de nuestros hijos e hijas deben surgir del amor y del aprendizaje que gracias a la maternidad tenemos.
Gracias por confirmármelo.
la verdad es que la mayoría de las personas (creo que el 99,9%) estan a favor de algun grado mínimo de castigos (físicos o no)... cuesta defender ante los demás la postura de que los niños no deben JAMÁS ser agredidos físicamente, o castigados, todos piensan que esta actitud es debil y crea hijos consentidos que hacen lo que quieren y que no respetan a los padres....creo que como dice Carlos Gonzalez (pediatra español), hay cosas que simplemente no se hacen, y una de ellas es pegarle a un niño...me pregunto porque es aceptado socialmente cierto grado de violencia física como palmadas o bofetadas a los niños, siendo que sería inpensado aceptar que los maridos pegasen a sus esposas o biceversa, o que los jefes peguen a sus empleados para que "se porten bien" y hagan lo correcto...se asume que el niño por ser niño puede ser tratado muchas veces de manera vejatoria y humillante para él....creo que el respeto a los padres no se logra a través deñ miedo o temor, sino del amor.
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Pachi Vargas
Que buena el articulo. Por fin reconoce que una pataleta es un niño/a mostrando su rabia y frustración. En mi experiencia de 20 años trabajando en Co-Escucha (Reevaluation Counseling), lo mejor es escuchar al pequeño con atención y amor. Si una puede escucharle la rabia en algun momento terminará y el niño volverá a ser el mismo sin sentirse mal. A proposito, se siente mas conectada al adulto escuchando. Ellen
excelente tus comentarios pachi sobe todo lo relativo al grado de tolerancia que tenemos en la aplicación de la violencia tanto en la vida cotidiana de los adultos como en la crianza de nuestros hijos, actualmente me impresiona la frecuencia de las pataletas en el hogar y la de las jefas en los trabajos ¿quién sabe algo acerca de como combatirlas en los trabajos?, saludos a todos y gracias